miércoles, 12 de abril de 2017

Venezuela: Anarquistas se pronuncian contra la carta democrática de la OEA


A continuación reproducimos un comunicado firmado por los editores de Gargantes Libertarias (región venezolana), el cual originalmente lleva por nombre "Pronunciamiento Anarquista contra la Carta Democrática Interamericana y el Estado". (N&A)


Actualmente Venezuela presenta una de las peores crisis de la historia, donde como de costumbre el pueblo ha quedado como víctima de los titiriteros que manejan nuestras circunstancias y nuestras condiciones de vida haciendo cada vez más difícil el sólo existir, ante todo esto y lo que aquí el status quo no menciona, nosotrxs como anarquistas Venezolanxs necesitamos fijar postura y expresar públicamente nuestra opinión.


1. Rechazamos la aplicación de la Carta Democrática Interamericana y sostenemos que por el mecanismo que encierra;  es un acto donde los mismos Estados violadores de Derechos Humanos, autoritarios y  corruptos serán quienes condenarán a su semejante, (en este caso, ¿será el Estado mexicano actualmente administrado por Peña Nieto, país de las fosas comunes? ¿O el Estado chileno especialista en reprimir manifestaciones de pueblos mapuches? ¿O el Estado argentino de Macri donde se violan los derechos laborales? o sin ir muy lejos Estados Unidos?) que decidirán por nosotrxs imponiéndonos sus decisiones y perpetuando más la estructura estatal.


Como anarquistas vemos que históricamente esto no ha significado un cambio sustancial  en la política más allá de un cambio de caudillo, la Carta no elimina a los cuerpos represivos, ni elimina al Estado Capital, no se ven reflejados los problemas sociales, con esto podemos decir que no hemos visto el énfasis de la comunidad internacional contra el Arco Minero del Orinoco (AMO) que condena a la minería a cielo abierto, al 12% del territorio nacional, rico en biodiversidad, lleno de historia de lucha y arraigo de muchos pueblos indígenas. Nos preocupa que más allá de los argumentos de unos u otros, como población no conozcamos los nuevos límites a los que estaremos sujetos y así  la comunidad internacional pueda valerse para intervenir militarmente al país, como una post-consecuencia de la aplicación de la carta. Venezuela quedaría oficialmente condenada internacionalmente y esto generaría una serie de relaciones no convencionales, aunadas a los problemas que ya vivimos como por ejemplo la escasez, el alto costo de la vida, la impunidad, la contaminación del agua, entre otros. 

El Estado Venezolano viola los Derechos Humanos desde hace mucho y eso no ha impedido que transnacionales vengan a obtener ganancias exorbitantes, no les importó la constitucionalidad con tal de desarrollar sus proyectos extractivistas aun violando sus mismas leyes burguesas, con esto podemos evidenciar que la moral democrática y jurídica para ellos no es más que una falacia. Ahí es donde se les destapa la careta al Estado y al capitalismo. Luego de la aplicación de la carta,  ¿cómo serán las relaciones de las transnacionales con el nuevo gobierno nacional? Tenemos la certeza de que seguirán los acuerdos,  estas relaciones post-carta democrática se pueden demostrar con el ejemplo de la primera carta aplicada en la historia, impulsada por Alejandro Toledo contra la dictadura Fujimorista, luego de que el mismo renunciara, Alejandro Toledo en su gestión como presidente igual perpetuó el IIRSA firmado por Fujimori, firmó nuevos acuerdos con transnacionales mineras exonerándolas de impuestos y reprimiendo comunidades campesinas que se oponían.

2. Nuestra posición en contra de la Carta democrática no significa que apoyemos al gobierno actual, pensamos que el oficialismo, la MUD, y demás partidos políticos son muchas formas con el mismo fondo, aunque sus discursos sean desarrollistas o progresistas ninguno muestra una verdadera alternativa autónoma en contra del capitalismo y por consecuencia del extractivismo, la mayoría albergan a represores, justifican el militarismo, el clientelismo político y la mayoría ve como prioridad los pagos de las deudas externas, sin importarles cómo todo eso han sido los principales problemas que han agudizado la situación de extrema necesidad y de subordinación en la población.

El anarquismo como ideal rechaza al Estado en todas sus formas, sin excepción, no se somete a lo que desde las estructuras de poder se impone sobre la población. Ve en la democracia una forma de capitalismo, es decir vender el mejor producto, que en este caso sería el “mejor” caudillo, para que la gente por voluntad propia lo compre, o en este caso vote por el mismo y le pague el sueldo.

3. Como anarquistas abogamos por la realización de una Federación de Comunas Autónomas cuya meta es una sociedad horizontal, sin coacción, autónoma y autogestionada, accionando desde la cotidianidad junto a movimientos sociales que choquen en contra de las estructuras de poder, y manifestaciones populares que reivindiquen los derechos de las clases marginadas y oprimidas.



Firman: Editores de Gargantas Libertarias




Referencias Bibliográficas:





• Comando Sur de EEUU: Situación de Venezuela podría obligar a una respuesta regional inmediata


http://reporteconfidencial.info/movil/noticiamovil.php?id_n=3294155




• Implicaciones del IIRSA en Venezuela





• Fujimori y el IIRSA 


http://larepublica.pe/impresa/politica/849754-fue-fujimori-quien-suscribio-iirsa-con-brasil-en-el-2000
• "Durante el gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006), se suscribieron otros cinco contratos de estabilidad y se otorgó el beneficio de exoneración tributaria proreinversión a la minera Buenaventura por su proyecto Cerro Verde"




• Biodiversidad explotada y campesinos reprimidos durante la gestión de Toledo:




El domingo 23 de abril se celebrarán las 2das Jornadas Ácratas y Anarcosindicalistas por un Mundo Nuevo

«El tema no es si es que logramos la Anarquía hoy, mañana, o en diez siglos más, sino que caminemos hacia la Anarquía hoy, mañana, y siempre»  Errico Malatesta

A finales de 2015 en Santiago, región chilena, se realizaron las primeras Jornadas Ácratas y Anarcosindicalistas Por Un Mundo Nuevo. En las cuales hubo diversas actividades culturales y foros en los que destaca una delegación de la FORA (organización histórica del anarcosindicalismo argentino) que expuso sobre la organización anarquista en el movimiento obrero. También se lanzó el primer número de la revista anarquista, «Doctrina y Combate» y se presentó, entre otros, el libro «La Internacional del Sindicalismo Revolucionario». En medio de las discusiones a partir de los temas expuestos la mayoría de las asistentes decidieron seguir en contacto y reuniéndose una vez a la semana para dar vida a lo que hoy es el Sindicato de Oficios Varios de Santiago. 

Este año las Jornadas Ácratas y Anarcosindicalistas Por un Mundo Nuevo se sucederán el domingo 23 de Abril, desde las 12:00 horas en La Casa del Comunismo Libertario, ubicada en calle Nataniel Cox 1908, Metro Franklin. Así, como en las primeras jornadas, las ideas en torno a la horizontalidad, autonomía, apoyo mutuo, solidaridad, comunismo libertario y autogestión, serán las protagonistas de la discusión y construcción revolucionaria. Para ello se están preparando diversas presentaciones, las confirmadas, según informa el grupo organizador La Conquista del Pan, son las siguientes:


- El Anarquismo en el movimiento obrero de la región chilena

- Historia del Anarcosindicalismo en Perú y Bolivia

- Presentación del libro "No tengan miedo a la libertad"

- Recopilación de los monográficos de la FAI

- Mujeres Anarquistas en el Movimiento Obrero

- Obra teatral Los Grilletes


Para más más información en permanente actualización pueden seguir el evento en facebook haciendo clic aquí 

¡Salud y Revolución Social!

lunes, 27 de marzo de 2017

El patriarcado, el anarquismo y Manolo



Cuando lxs anarquistas hacemos una crítica a la sociedad actual y de todo aquello que coarta nuestra libertad y desarrollo como seres humanos, solemos centrar el discurso en el sistema económico capitalista, en la función del Estado y en el papel de las religiones como sostén de ambos. Solemos dejar al margen lo que supone el vivir dentro de un sistema Patriarcal. 

Consideramos muy importante este análisis porque este sistema es anterior al capitalismo y al propio principio del Estado, sobreviviendo a todo tipo de cambios de estructura social y revoluciones. Desde la Atenas clásica de Pericles, pasando por el feudalismo, el antiguo régimen, hasta el capitalismo, de Estado o no, o cualquier tipo de régimen totalitario, han funcionado dentro del sistema patriarcal. 

El principio fundamental del sistema patriarcal es la desigualdad, la superioridad básica del hombre sobre la mujer. ¿Cómo es posible que éste haya resistido a todo tipo de cambios? ¿dónde radica la dificultad de acabar con este sistema? 

No nacemos con un esquema predeterminado para vivir. Debemos aprender casi todo. El aprendizaje modela nuestros pensamientos, nuestras motivaciones y emociones, nuestras personalidades y actitudes. Desde el lenguaje se nos asigna un lugar y un estatus determinado, este lenguaje lo adquirimos cuando aún no tenemos capacidad para darnos cuenta de ello y cuando alcanzamos edad suficiente para entenderlo lo tenemos tan interiorizado que no vemos la necesidad de cuestionarlo. 

Las experiencias vividas ya en los primeros cinco años de nuestra vida hacen que configuremos un marco de referencia, a través del cual organizamos e interpretamos la información recibida. Así es como se van formando nuestros esquemas mentales. Entre los esquemas los hay muy poderosos, como los referidos a la masculinidad y la feminidad. La tipificación genérica (qué significa ser hombre o mujer), está fuertemente influida por los roles de genero propios de nuestra sociedad (conductas que se esperan de un hombre o de una mujer), ya que ajustamos nuestra conducta a lo que se espera de nosotros, reforzando con ello nuestra propia tipificación. Es un circulo vicioso difícil de romper, se diría que estamos colonizadxs desde dentro de nosotrxs mismxs. Que esto suceda así es importante para el afianzamiento de los poderes de los diferentes sistemas que históricamente han circulado. 

No se puede hablar del papel de la mujer sin hablar del de los hombres, porque estas han sido educadas y se les ha asignado un espacio en relación al hombre, ellas tienen que ser "así" para que ellos respondan a lo que el poder explotador necesita: "maquinas de producir más y mejor". "¡Los hombres no lloran!, ¡vaya destrozabragas que está hecho mi niño!, ¡mira que fuerte y grande! ..." 

Porque claro, las maquinas no tienen sentimientos, son duras y siempre saben lo que hay que hacer, y desde luego no se reproducen, ni tienen que cuidar de su prole. Por eso el hombre tiene dificultad para expresar sus sentimientos y emociones; la ternura, los afectos, los sueños, los miedos, todo lo que tiene que ver con su mundo interno. Y reproduce en el hogar lo que vive en el mundo externo; relaciones de dominación. Cuanto más machacado este más vuelca su agresividad en su pareja y sus hij@s (las maquinas tienen válvulas de escape y el sistema se hace cómplice de esto).
Este producto, diseñado por y para el poder, necesita personal de mantenimiento y aquí entra el papel de la mujer, a ella le corresponde cuidar, alimentar y restaurar las máquinas productoras, además de producir nuevas maquinas que vayan supliendo a las de desecho (y eso al ritmo que también interese) y para ello es adiestrada en la ternura, comprensión, generosidad, solidaridad... valores que hacen posible el cuidado de los otros, y que si se extrapolasen a la sociedad en general, la Revolución Social estaría cantada. 

Pero quien hizo la ley hizo la trampa, y estos valores han sido inculcados en las mujeres junto con la sumisión y el "instinto maternal". "Tus hijos son tuyos", la propiedad de la prole, que hace que viva la familia como un reino cerrado, tras cuyas puertas se terminan todos aquellos atributos asignados a la mujer. 

Las mujeres como primeras sufridoras de este sistema patriarcal son también las que inician la lucha contra la sociedad machista, organizándose y denunciando la situación de sometimiento que viven. Algunos avances se han conseguido gracias a esto, pero, como siempre, no es oro todo lo que reluce. El sistema ha asimilado y prostituido esta lucha. 

"Los planes de igualdad" enmarcados en los esquemas de siempre: dominadores/as / dominadxs han "animado" a "romper esquemas" a las mujeres que luchan por hacerse con el terreno que las corresponde, por participar en la sociedad, pero, eso sí, asumiendo valores machistas: ¡Hay que ser tan competitivos o más que ellos! Engordar las filas del ejército, de los cuerpos policiales y represivos. ¡Ah! Y que no se olvide la participación en la política, que todo lo endulza, para que no se vea tan claro el veneno. ¡Mujeres así son las que interesan! Se podría seguir y seguir escribiendo, porque podríamos abordar la falta de concienciación de los hombres. 

Es sabido que el patriarcado también a ellos les perjudica, que la libertad del género humano no será posible sin su abolición. ¿Dónde está la lucha de los hombres? Y más concretamente, ¿dónde está la lucha de los anarquistas aquí? No compañeros, no es sólo la discriminación de la mujer lo único que hay que superar. No es un problema de las mujeres con el que únicamente os tenéis que sentir solidarios, es una lucha de todos y todas. 

Ahora bien, si decimos que la indiferencia del hombre está en que no le interesa cuestionar a fondo un sistema que le otorga privilegios, habremos dicho la mitad de la verdad. 

Si repasamos como han sido educados, veremos la dificultad para que éstos emprendan un análisis serio, y mucho más para luchar por romper el corsé que les atenaza, porque: "-Mira, Manolo, los hombres si lloran, tienen miedo y sienten inseguridad, y no siempre se les empina en el momento que quieren..., así que tú, Manolo, que vives todo esto en lo callado de tu porte de Macho bien plantáo, no reprimas tu realidad de ser humano, y reconoce que eres tan tonto como ella, y que como ella te dejas pisar y que pisándola lo único que haces es hundirte más y más". 

El temor a reconocer esto, es lo que al hombre le lleva a no ver que pasa dentro de él, a engañarse y seguir dejándose engañar... 

No nos engañemos, aunque se terminase con el Capital y el Estado, mientras exista el Patriarcado, la sociedad que surgiera sería igualmente injusta y desigual. 

Salud compañeros y compañeras. 

Grupo Albatros (FAI-Madrid)
 
Fuente: Portaloaca
 
Fuente original: A Las Barricadas 
 
 

martes, 7 de marzo de 2017

Silvia Federici sobre huelga internacional de mujeres: "Sería una pena si vamos a la calle todas contentas y después regresamos a casa"

Desde que la conocemos, las conversaciones con Silvia han sido siempre muy fértiles. No solo por su lucidez y agudeza teórico-política, sino también por su generosidad infinita en el relato de su experiencia, en esa búsqueda de coherencia entre lo que se hace y se piensa. En la previa del 8 de marzo, conversamos con ella sobre el paro internacional de mujeres y la actualidad de la lucha feminista.

Elegimos volver a escucharla hoy, en este contexto tan intenso donde la lucha de las mujeres se despliega con una fuerza por momentos inesperada. Donde cada una desde su comunidad de mujeres pone empeño en organizar, difundir y participar del 8 de marzo y del paro histórico que sucederá en más de treinta países alrededor del mundo.

En lo vertiginoso de estos acontecimientos nos venimos diciendo unas a otras: no aceptemos más la violencia, potenciemos nuestra fuerza para multiplicar nuestro ya basta, organicemos encuentros, espacios y marchas que hagan temblar la tierra. Pero también nos repetimos una y otra vez: hagamos más denso el tejido del entre mujeres; potenciemos nuestra ayuda mutua, nuestro autocuidado y reciprocidad; estemos cada vez más movilizadas pero también robemos tiempo para sentir y pensar cómo seguimos, cómo nos auto organizamos cada vez más y qué desafíos está alumbrando la lucha.

Dicho de otro modo, al desplegar la lucha ésta ilumina nuevos problemas políticos. De nada sirve hacer sin pensar. Pensemos a partir de lo que estamos experimentando y abramos los espacios para construir los cómo seguir. Nuestras compañeras y hermanas nacidas en las luchas que nos antecedieron portan experiencias que es preciso recuperar para no empezar de cero, para nutrirnos y cambiar. Por eso esta conversación busca ser un espacio-momento para que Silvia nos comparta palabras que nos ayuden a pensar lo que está sucediendo.

¿Qué está sucediendo con la lucha de las mujeres? ¿Qué has reflexionado sobre las últimas manifestaciones en Estados Unidos?

Aquí es un momento en el que se está dando una movilización muy fuerte de todos los movimientos sociales, y sobre todo del movimiento de las mujeres. Hemos visto estas marchas en Washington, en Nueva York, en varias ciudades. Mujeres de todo tipo, de todas las edades se están movilizando, sintieron la necesidad de salir a la calle. Y pienso que no es solamente una necesidad de responder a Trump, es la expresión de un gran descontento que se ha acumulado en estos años, porque las situación de las mujeres en todos los niveles, con excepción de una minoría, se ha deteriorado desde hace mucho tiempo, enfrentando una crisis en su vida cotidiana.

Esta es una crisis de trabajo, una crisis de falta de tiempo para sí mismas, una crisis de la relación con los otros, es el no tener recursos, no tener tiempo ni acceso a los servicios más fundamentales. Además de enfrentarse continuamente a la violencia, que es violencia individual pero también del Estado, de la policía, en las cárceles, es la militarización de la vida que aquí es cada vez más fuerte. Creo que ahora estos son los elementos que unifican y pueden unificar al movimiento feminista. Es un movimiento contra la violencia y los abusos institucionales, pero también es una manifestación de deseo, de voluntad de construir una sociedad diferente. En estas marchas, en Nueva York por ejemplo, se podía ver una gran creatividad, mucha fuerza y energía, por eso se puede comparar con lo que sucedió en los años setenta.

Es un movimiento que ha crecido mucho en los últimos años, sobre todo a partir de la desilusión que tantas mujeres han experimentado. Se pensó que trabajar fuera de la casa posibilitaba conseguir autonomía. Y no nos dio autonomía porque el trabajo es precario, no da seguridad. Lo que vemos es un gran número de mujeres, y hombres también, cargadas de deudas. Han luchado por entrar a las universidades, como se luchaba en los años setenta, y ahora con la privatización de la educación deben un montón de dinero para poder estudiar. Muchas jóvenes con veinte años no pueden ver cuál va a ser su futuro.

¿De qué luchas previas se nutren estas manifestaciones? Porque al mirar las imágenes -no podíamos dejar de mirar lo que pasaba, la cantidad de personas- desde el sur nos preguntamos ¿de dónde se están nutriendo? ¿De dónde nació ese desborde? ¿Qué había previamente organizado?

Creo que la decisión de una parte del establishment americano de apoyar a Trump ha sido una respuesta a las luchas que ya se estaban dando. Por ejemplo, la lucha por el aumento del salario mínimo ha involucrado a muchas mujeres muy fuertemente, y siempre se cruzaba con la lucha de los migrantes. Porque son sobre todo las mujeres y las personas migrantes las que tienen salarios muy bajos. También ha crecido un movimiento estudiantil contra la deuda generada por la falta de gratuidad. Por otro lado, muchos han apoyado a Trump pensando que sería el presidente que cortaría las deudas e implementaría una educación gratuita. Es también creciente la movilización contra el control del cuerpo. Por ejemplo, en muchos Estados se redujo drásticamente el acceso al aborto. Hoy las mujeres se enfrentan con dificultades en todos los lugares donde están, con cortes en servicios como la educación y la precariedad de la vida, ninguna sabe si tendrá o no trabajo. Sobre todo entre jóvenes y mujeres no se ve qué tipo de futuro se tendrá. También la rabia y la indignación contra estos abusos, la violencia institucional continua, la matanza de la policía sobre los y las jóvenes de color, migrantes, latinos. La conciencia de que vivimos en un régimen muy brutal, que no es una novedad, pero que ahora ya no se puede no ver. En los últimos años casi todos los días un joven negro fue asesinado con una impunidad absoluta. Entonces, hay un descontento muy fuerte, económico y no económico, porque los dos están conectados. Porque está claro que esta violencia se justifica y se sostiene en la represión y en la precariedad económica.

¿Cómo estás viviendo estos mismos movimientos en el plano internacional, por ejemplo lo que está siendo en este momento la organización del paro internacional de mujeres? 

Es una idea muy excitante, sobre todo esta dimensión internacional de las luchas es muy importante. En las últimas semanas ha sido muy importante ver tantas movilizaciones en todas las ciudades al mismo tiempo, el sentimiento de ser parte de algo que se está moviendo en muchas partes del país y del mundo. Así como la respuesta al llamamiento de paro de las compañeras en Argentina en octubre pasado que fue muy fuerte. También aquí muchas compañeras salieron a la calle. Todavía es difícil saber, pero es claro que solamente algunas podrán hacer el paro porque hay tantas dificultades prácticas para organizar un paro de las mujeres, sobre todo en un país como Estados Unidos, donde existen realidades tan diferentes y hay grupos de mujeres tan diversas, en una situación donde faltan los servicios sociales, donde muchas mujeres son solteras y no tienen un marido que pueda sustituirla. Pero se envía una señal importante, es una posibilidad de compromiso con las nuevas formas de lucha y de organización. Ojalá sea un compromiso para crear redes de comunicación entre mujeres de diverso tipo. Crear un tejido social más fuerte, capaz de resistir a lo que está sucediendo y también empezar a construir nuevas relaciones. Empezar a implementar lo que se viene hablando sobre formas de auto gobernarnos, reclamar el control de nuestra vida, empezar el proceso de no solamente ponernos en contra sino ir definiendo qué tipo de sociedad queremos, cómo vamos a construirla, qué precisamos de inmediato y cuáles son los objetivos del futuro.

Yo creo que es importante hoy abrir una visión estratégica, no solamente salir a la calle, sino salir a la calle con una visión de lo que deseamos e intentamos construir. Sería una pena si vamos a la calle todas contentas y después regresamos a casa y no se une este momento con la construcción de algo distinto. Por eso es importante no solo demandar a un Estado que no responde, sino comprender contra qué luchamos, que no son personajes. Estos personajes son la expresión de un mal que es el sistema. Comprender lo que está sucediendo a nivel económico, político, ecológico y empezar a hacer las conexiones. Es verdaderamente la misma lucha: luchar contra la contaminación, contra el capitalismo, la precarización de la vida y el despojo y luchar contra el patriarcado son momentos diferentes de una misma lucha. Pienso que esta movilización puede ayudar a crear conciencia sobre la interconexión de estas luchas. Ojalá tengamos la capacidad crear un terreno de unificación entre mujeres distintas.

Nosotras sentimos que nos entusiasma el paro y la movilización porque es un mensaje, es una disputa en varios planos, también simbólica. Acá en el sur, sobre todo la idea de la doble jornada, el trabajo doméstico, ha tomado mucha fuerza porque al discutir el paro hubo que intercambiar sobre qué precisábamos para parar. Eso dio lugar a un montón de discusión entre mujeres. Muchas han planteado que no pueden parar porque están solas con sus hijos e hijas, entonces vemos formas diversas de parar y participar. No nos proponemos hacer un paro en el que si no podés parar las veinticuatro horas no formás parte de la jornada y de la lucha, sino hacer un paro que diversifique las opciones y todas podamos participar.

Justamente, yo pienso que a partir de las dificultades de hacer este paro, de las dificultades de las mujeres que no pueden dejar a sus hijos, es importante comprender cuál es el paso próximo. Porque, ¿qué pasa con estas mujeres que están encarceladas por el trabajo doméstico todos los días y que no tienen a nadie que las pueda ayudar? El paro es un momento de comprensión y de transformación, porque mirando estas dificultades organizativas se puede ver qué necesitamos, qué se puede hacer como cosa urgente. Ver que existen tantas mujeres que no pueden ir a una reunión, al cine, porque son prisioneras de ese trabajo. Cuando estuve en Bruselas unos meses vi que allá las compañeras han impulsado la iniciativa de describir su jornada de trabajo y luego han recogido esos testimonios. Han dicho también al estado “todo esto es lo que las mujeres hacen”, están intentado decir “esta es la cuenta por todo lo que hemos realizado”. Este tipo de acciones pueden incrementar la conciencia y permiten pensar nuevas prácticas. Porque si estamos encarceladas en el hogar entonces ¿qué estructura necesitamos en lo urbano, en el barrio, para dar respuesta?, ¿cuáles son las necesidades inmediatas y urgentes? 

En esa clave, al pensar el paro lo estábamos concibiendo como un momento pedagógico para nosotras y para todas las mujeres, por tanto para señalar los desafíos en todos los sentidos que vos nombras, para pensar qué movimiento tenemos que construir, bien atado a la vida y la cotidianidad. Pero también señalar los límites de la izquierda, los límites de ciertas formas de hacer política, lo que sucede con el sindicalismo. El paro iluminó muchas cosas, no solo para el propio movimiento de mujeres sino para muchas más personas.


Así es. Antes existieron sindicatos que se ocupaban de la vida, del barrio, que luchaban tomando en cuenta toda la vida de las trabajadoras y trabajadores, no solo sobre las ocho o nueve horas. Ahora es una forma burocrática que ya no funciona más, que no puede dar respuestas. He estado hablando con una compañera que organizó en Islandia el paro de 1975, desde allí las mujeres se han organizado en espacios urbanos donde se conversa, se circula información, en todas las ciudades están estos espacios que son experiencias colectivas para las mujeres. Estos lugares han facilitado mucho la organización, porque cada uno ha sido un punto de expansión de la información, de la táctica. Me gusta mucho pensar que se pueden crear estos lugares, espacios de las mujeres. Crear, desde donde una vive, espacios donde cuidarnos y dar discusiones entre mujeres. Insistir en la capacidad de crear, reclamar el espacio, el derecho a la ciudad. Es importante pensar este momento como un momento histórico, lo que está pasando con el Encuentro de Mujeres en Argentina, que se organice algo internacionalmente de forma autónoma sin los recursos y la intervención de la ONU. Se han hecho acciones todos los 8 de marzo, pero este año está la dimensión internacional. Esta jornada está reviviendo el sentido del 8 de marzo y dando lugar a un nuevo internacionalismo.

Pero es importante pensar estratégicamente qué es lo que queremos. Claro que no podemos saber muchas cosas, pero sí qué precisamos saber. Necesitamos una visión estratégica más allá de la manifestación. También la memoria histórica es importante para crear resistencia, la memoria sobre lo que ha significado este día para la lucha de la mujeres, sobre el internacionalismo feminista y el  significado de eso en la actualidad. Creo que hoy las mujeres debemos estar más presentes en las luchas contra la guerra. En estas manifestaciones en Estados Unidos no se le ha dado suficiente atención a la problemática de la guerra.

Este punto es importante desde la perspectiva latinoamericana y también nos preguntamos por esto que nombras. La gente se moviliza cuando puede, cuando hay conciencia y voluntad, pero ¿qué piensa sobre las invasiones y la guerra el pueblo estadounidense?

Ahora se ven límites que no se veían y se empieza a insistir en la necesidad de la lucha contra la guerra. Han estado y están bombardeando con drones Yemen, han destruido Medio Oriente. Existe una relación fuerte entre la guerra permanente y la militarización de la vida aquí, por eso es importante esta temática. ¿De qué internacionalismo hablamos si no? Es importante que todos digamos que no se puede excluir a las personas de ningún país, pero también que no se debe bombardear ni destruir la vida en ningún país. Pienso que en los materiales que se van a preparar y escribir es importante tener esta visión histórica del internacionalismo feminista.

Con respecto a la memoria histórica, al crecer bastante la auto organización de las mujeres en varias ciudades de Uruguay, las compañeras plantean una sensación de ser huérfanas, de empezar una lucha sin saber que otras mujeres lucharon antes, desconociendo qué problemas tuvieron y cómo se organizaron. ¿Tuvieron esta sensación en los años setenta cuando el movimiento desbordaba las calles?

Para nosotras fue muy importante el trabajo de comenzar a reconstruir la historia de otras mujeres, de comprender de dónde venimos, cuales fueron nuestras madres, reconstruir y pensar en el feminismo liberal, en el feminismo socialista -del que nace el 8 de marzo-, saber lo que planteaban sobre la liberación de la mujer. De la historia del feminismo en América Latina he descubierto dos años atrás la lucha de las mujeres en Argentina, a Virginia Bolten y su consigna “ni patrón ni marido” y su periódico La Voz de la Mujer.

Las historias locales, en el Río de la Plata, también son muy potentes. Por ejemplo, la consigna de las mujeres en Uruguay en los años ochenta era “nosotras queremos cambiar la vida”. Es hermoso reconectar con esas luchas.

Es imprescindible conversar con estas mujeres que son libros vivientes, libros de la historia de las luchas. Esta concepción que planteas es importante para construir una memoria larga. Tú te sientes parte de algo, no puedes mirar el futuro sin mirar el pasado. Solamente cuando ves toda la historia de lucha, los límites, los problemas de las experiencias organizativas pasadas, intentas no repetir las mismas cosas. No puedes identificar lo que estás haciendo si no miras que se ha hecho antes y cuáles son las diferencias, aprender de esa experiencia, no pensar que has inventado todo.


Escasos quince días nos separan del paro del 8 de marzo. Las palabras de Silvia, que son las de una luchadora que reflexiona y teoriza a partir preocupaciones que también son las nuestras, seguramente serán fértiles para seguir construyendo este camino, que es el suyo y el de miles de mujeres que por todo el mundo van diciendo ¡ya basta



Mariana Menéndez



lunes, 6 de marzo de 2017

¿Qué quieren los anarquistas?


Los anarquistas quieren vivir en un mundo sin ninguna clase de esclavitud. Al contrario de lo que comúnmente se cree, los anarquistas defienden fervientemente la organización. Si es que muchas personas creen que los anarquistas son adversos a la organización, es porque están demasiados influenciados por el principio jerárquico, el cual sostiene que solamente lo vinculado a las jerarquías y gobiernos, son formas de organización.

Los anarquistas sostienen que la organización sin jerarquías además de posible y deseable, es la única forma en que la sociedad pueda ser verdaderamente libre e igualitaria. Entre otras dimensiones, la organización anarquista se lleva a cabo por medio de asambleas. En estas se discuten los problemas y se aúnan distintas capacidades para satisfacer las necesidades de las comunidades. Sin embargo no toda asamblea recoge los principios anarquistas. Para que la asamblea sea efectivamente anarquista, además de ser horizontal y autogestionaria, debe estar orientada a transformar radicalmente la sociedad. Sociedad que actualmente se encuentra subyugada por formas estatistas, capitalistas y patriarcales.

En síntesis, los anarquistas abogan por abolir las estructuras de dominación, reemplazando revolucionariamente las relaciones opresivas por unas organizadas sin jefes, gobiernos ni explotación, en donde todo pertenezca a todos y en donde cada persona sea la protagonista de su propia existencia, organizada con otras, comunitariamente en autogestión.


N&A

Mujeres anarcosindicalistas, inmigrantes y lesbianas llaman a paralizar este 8 de marzo

Desde el facebook del Sindicato de Oficios de Santiago, han difundido un comunicado en donde mujeres anarcosindicalistas, libertarias, inmigrantes y lesbianas se suman al llamado de huelga de mujeres para este 8 de marzo, el cual reproducimos a continuación (N&A)


Son tantas las décadas de una explotación capitalista duplicada gracias a la imposición de roles de género. Tantos los siglos de opresión patriarcal sobre nuestros cuerpos, forzados a reproducir en favor del capital no sólo a través de la maternidad obligatoria sino de las tareas de cuidado que bien favorecen la ganancia de los explotadores y que claramente constituyen trabajo no pagado.

Y si precarias condiciones laborales fueron las que ocasionaron la muerte de casi 150 mujeres en una fábrica norteamericana de camisas hace ciento seis años, precarias son las condiciones que han permitido la muerte de un número indeterminado de temporeras atacameñas hace dos años en un campamento de la industria frutícola, las cuales permanecían encerradas con candado por orden de los patrones.

No conforme con ello debimos lidiar siempre con los crecientes niveles de violencia machista que nos roban desde el amor propio hasta la vida misma. Y hoy pareciera que la guerra contra las mujeres que luchan por los territorios, cuerpos, espacios, vida, no amerita más que el silencio cómplice de una sociedad empañada de la más absoluta misoginia.

Pero si han sido muchos los años de humillaciones y es aguda la amenaza que se abalanza sobre nosotras, no han sido menos los años dedicados a la resistencia, ni menos la disposición defensiva que nos convoca a esta lucha. Lucha a la que como migrantes, lesbianas, libertarias, anarcosindicalistas, pero especialmente mujeres, adherimos este 8 de marzo y todos los días de nuestras vidas.

Y si bien no todas podremos adherir materialmente a la convocada Huelga Internacional de Mujeres, pues la condición migrante y/o precarizada de algunas de nosotras nos obliga a continuar generando ganancia para el explotador, a riesgo de perder no sólo el pan sino la autorización de permanencia, todas marcharemos al final de la jornada impregnadas del espíritu del feminismo autónomo. Ese que fue capaz de reconocer que todas las mujeres realizamos un trabajo invisibilizado que supera largamente una jornada de trece horas y que ciertamente “Ninguna huelga ha sido nunca una huelga general.” Que si fuimos confinadas a las cocinas mientras los hombres fueron a la huelga, faltó siempre el cese de nuestras labores.

Con el apoyo mutuo y la solidaridad como principios fundamentales, agregar que, esperamos esta primera convocatoria a huelga de mujeres constituya un sólido avance hacia la profundización de las demandas feministas en el mundo del trabajo.

Un día nuestras vidas dejarán de girar en torno a la producción y el consumo. Entonces avanzaremos certeramente hacia nuestra liberación total.



¡A LA HUELGA, COMPAÑERAS!